El viejo problema de los que no pagan las expensas.
La crisis económica ha puesto en el tapete una vez más la vieja historia de los vecinos que dejan de pagar las expensas de sus unidades. Pagarlas en tiempo y forma es una obligación legal que surge del Código Civil y Comercial y del Reglamento de copropiedad de cada consorcio, que es algo así como la Constitución del edificio. Con ese dinero se financian servicios, mantenimiento, reparaciones, seguridad, así como los sueldos del personal y las cargas sociales. Algunas fuentes en CABA y el Conurbano Bonaerense sitúan el porcentaje de unidades morosas entre el 17% y el 40% según el barrio para el primer semestre de 2025. Cuando un propietario no paga, el consorcio se ve obligado a cubrir ese déficit incrementando los aportes de los demás vecinos, generando malestar y desequilibrios en las cuentas. Reclamar el pago de expensas a un vecino moroso es una situación incómoda tanto para el Administrador como para los otros vecinos: es una tarea tan ingrata como indispensable. Los administradores pierden valiosas horas en reclamar deudas a las unidades deudoras: este tiempo se le resta a la principal tarea que tiene un administrador o administradora, que consiste en administrar y cuidar con diligencia los bienes comunes. Una buena estrategia es la de delegar la gestión de la mora por expensas en especialistas, manteniendo así una convivencia armónica en la comunidad, y evitando demorar las reparaciones y las erogaciones que el edificio requiere.
EXPENSASGESTION DE LA MORAMORA POR EXPENSASCOBRO DE EXPENSAS
Esperanza Riglos
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